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Leishmaniosis

La Leishmaniosis es una de las enfermedades transmisibles entre hombres y animales más importantes en el mundo. Tradicionalmente era una enfermedad endémica de Sudamérica, América Central y países bañados por el mar Mediterráneo. Sin embargo, en los últimos años se ha convertido en una enfermedad emergente que ha ido ganando terreno hacia el Norte y el Sur del planeta.

Los estudios sobre Leishmaniosis de la OMS (Organización Mundial de la Salud) calculan que hay 12x106 de personas infectadas; 1,3x106 de casos nuevos cada año, entre 20x103 y 30x10de muertes anualmente y 350x106 de personas en riesgo de contraer la enfermedad.

España es un reflejo de lo que ocurre a nivel mundial y se va extendiendo por todo el territorio, así, zonas como Ourense, en las que hace años no se conocía esta enfermedad, ahora es endémica.

¿Qué es la Leishmania?

En esta enfermedad hay tres actores principales: el parásito, el flebótomo y el animal.

La Leishmania es un parásito, un protozoo, que necesita un flebótomo y un mamífero (preferentemente el perro) para completar su ciclo vital. Aunque, en la especie canina, también se conocen casos de transmisión via sexual, transplacentaria, por transfusiones de sangre e incluso por mordeduras entre perros.
El flebótomo (mosquito de la arena) es un pequeño insecto de 2-3 mm de longitud, que necesita unas condiciones determinadas para hacer su actividad: temperaturas superiores a 16-18ºC, sin viento ni lluvia, al atardecer. Pueden volar cortas distancias, máximo 2 Km. Les atrae la luz, se alimentan de fuentes naturales de azúcar y las hembras necesitan ingerir sangre para hacer las puestas de huevos. Descansan y se reproducen en lugares oscuros y ricos en materia orgánica (leñeras, escombreras, cuadras…). El calentamiento global y el aumento de viajes de personas y animales facilita que el flebótomo colonice nuevos territorios.

Cuando el flebótomo, portador de Leishmania, pica a un perro, lo infecta. Las defensas del animal controlan esa infección e incluso la eliminan y si no son eficientes, entonces enfermarán.

Síntomas de la Leishmania

Los síntomas de la Leishmania son muy variables; desde lesiones en la piel (úlceras, pápulas, descamación, nódulos…) hasta adelgazamiento, lesiones oculares, renales, hepáticas, articulares, etc., terminando a veces en la muerte del paciente.


Existen algunos factores que favorecen que un perro infectado enferme: la edad (perros jóvenes, con las defensas aún no bien desarrolladas o ancianos senescentes), el sexo (las hembras en celo), la raza (Pastor Alemán, Boxer o Golden Retriever) y situaciones debilitantes (parasitaciones, desnutrición, estrés, enfermedades sistémicas o tratamientos inmunosupresores).
Aunque el perro es el animal más sensible a esta enfermedad, como dijimos anteriormente, muchos mamíferos, incluido el hombre, puede infectarse, enfermar y actuar de reservorio. También se debe tener en cuenta en la especie felina, que a pesar de ser más resistentes que los perros, pueden presentar lesiones por Leishmania, sobre todo cuando son Leucemia y/o Inmunodeficiencia positivos.

¿Qué puedo hacer para prevenir que mi perro enferme de Leishmaniosis?

La protección puede abordarse desde varios frentes valorando el riesgo/beneficio en cada caso concreto:

1. Evitar la picadura del flebótomo. No pasear a vuestro perro por lugares y horas de más riesgo, colocar mosquiteras en puertas y ventanas y protegerle con collares o pipetas con acción repelente frente al flebótomo.

2. Conocer el estado del perro frente a Leishmania. Hacer pruebas periódicas a los perros que vivan o viajen a zonas endémicas.

3. Ayudar a las defensas mediante una vacuna anual o un tratamiento oral. La protección que confieren está en torno al 70%, por eso es necesario protegerle también con repelentes y realizar la prueba en sangre anualmente.

Las medidas a tomar en cada caso van a depender del estilo de vida del perro, del estado sanitario en que se encuentre y de la región geográfica donde viva.

¿Cómo se diagnostica la Leishmaniosis?

Las clínicas y hospitales veterinarios pueden realizar varias pruebas para detectar si un animal está infectado o enfermo de Leishmaniosis:

  • Test rápido que detecta la presencia de anticuerpos anti-leishmania. La ventaja es que el resultado es inmediato. Si es negativo, se puede aplicar la vacuna en la misma visita. Puede haber falsos negativos.
  • Visualizar el parásito al microscopio en una muestra de citología, obtenida por punción de un ganglio o de una lesión de piel. Si es positiva, ya tenemos el diagnóstico, pero es una prueba poco sensible y no verlos no significa que no los haya. También en histología e inmunohistoquímica.
  • Pruebas cuantitativas de anticuerpos frente a Leishmania por técnicas de Inmunofluorescencia indirecta y por ELISA. Son las más usadas para diagnóstico y controles posteriores de los pacientes infectados y enfermos.
  • Detección de ADN del parásito en muestras de médula ósea, conjuntiva, piel, ganglios, bazo, etc. Es la prueba más sensible pero que sea positivo solo significa que está infectado, no necesariamente que sea la causa de los signos clínicos que presente ese animal.

¿Cómo se trata la Leishmaniosis?

Lo primero que hará su veterinario es averiguar en que fase está la enfermedad para conocer el grado de afectación de su mascota, así podrá proponer el tratamiento más adecuado en cada caso. También se estudiará la disponibilidad que usted tenga para cumplir el tratamiento.

En general, se usa la combinación de varios fármacos que actúan sinérgicamente para disminuir la carga parasitaria y facilitar que el paciente recupere una respuesta inmune eficiente.

¿Qué pronóstico tiene un perro enfermo de Leishmania?

El pronóstico depende del grado de afectación del paciente en el momento del diagnóstico, la respuesta al tratamiento y la posibilidad de mantener el animal bajo controles periódicos.
Es fundamental la prevención, tanto en perros sanos, como en infectados o clínicamente enfermos. Si el paciente enfermo evoluciona bien, debe seguir protegiéndolo con repelentes e inmunoestimulantes ya que seguirá siendo susceptible de volver a infectarse y enfermar.

 

© Dr. Elena Dieguez, Hospital Veterinario Abros , abril de 2019

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