Cómo educar a perros miedosos

Hay ciertos traumas que pueden hacer que un perro se muestre más temeroso ante ciertas situaciones en su vida diaria. Pero también pueden asustarse cuando hay tormentas, fuegos artificiales u otros ruidos fuertes.

Los perros miedosos suelen temblar, intentan huir o esconderse, y pueden morder o ladrar cuando sienten temor. Además, suelen poner la cola hacia abajo o entre las patas, las orejas agachadas y junto a la cabeza, tener las pupilas dilatadas, hacerse pipí encima o realizar movimientos compulsivos, como morderse la cola de forma incesante.

¿Cómo podemos ayudarlo? ¿Cómo educar a un perro miedoso a superar sus temores?

¿Por qué sienten miedo los perros?

El hecho de que un perro sea un poco reservado no tiene por qué ser motivo de preocupación. El problema viene cuando encontramos perros con miedo a todo, incluso a situaciones cotidianas que no deberían causarle ningún temor, como el sonido del cierre de una puerta o bajar la escalera para salir a la calle. Y es que, además de suponer todo un reto para sus cuidadores, puede generarles un gran estrés.

Las causas más habituales por las que un perro puede ser miedoso suelen ser la propia predisposición genética, errores de adiestramiento o malas experiencias en el pasado. En cambio, un cachorro que ha tenido una buena fase de impronta llena de estímulos y ha experimentado muchas cosas, generalmente se mostrará abierto y seguro de sí mismo durante la etapa adulta. Una autoconfianza sólida es la mejor arma contra el miedo.

Razas de perros miedosos

Si tienes un perro adoptado miedoso, debes saber que este problema suele ser bastante habitual en este tipo de perros, sobre todo si han sufrido situaciones de maltrato en el pasado. Pero además, hay determinadas razas de perros que son más miedosos que otros, como el Cairn Terrier, el Wheaten Terrier, el Chihuahua, el Collie Rough, el Corgi Galés o el Schnauzer miniatura. Lo que está relacionado con la propia predisposición genética.

Cómo ayudar y educar a perros con miedo

Educar a perros con miedo puede ser una tarea compleja. Y es que el miedo es una emoción natural y adaptativa que nos protege de los peligros y mejora nuestra capacidad de supervivencia. En el caso de los perros, sucede lo mismo.

El problema es que, cuando resulta excesivo o es generado por estímulos inofensivos, deja de ser adaptativo y es recomendable tomar ciertas medidas, sobre todo si un perro miedoso pasa a ser agresivo. En este sentido, los expertos advierten que existen ciertas pautas que debemos tener en cuenta tanto para educarlos como para ayudarlos a superarlo.

1. No sobreprotegerlo

No es bueno sobreproteger a un perro miedoso. Ten en cuenta que esto no le ayudará a ganar seguridad. Todo lo contrario, lo hará más dependiente de nosotros. Con lo cual, puede que incluso estemos generando un problema de ansiedad por separación y que el perro lo pase mal cuando nos marchemos de casa algunas horas.

2. Evitar el castigo

Los perros miedosos son mucho más sensibles a los castigos que los demás. Por este motivo, es mejor educarlos a través del refuerzo positivo, es decir, darles un premio cuando realicen una conducta deseada. Una herramienta mucho más eficiente que el castigo. Además, ten en cuenta que el miedo es irracional y que el animal no siempre puede controlarlo, por lo que no tiene sentido castigarlo por sentirse temeroso. Lo único que conseguiremos con ello es agravar el problema.

3. No obligarlo

Si tu perro tiene miedo a algo, es importante que no lo obligues a aceptar la situación. Esta conducta, lejos de ayudar, puede llegar a ser incluso contraproducente, generándole aún más miedo y provocándole problemas de agresividad si se siente amenazado. Con lo cual, estaríamos reforzando su sentimiento de que el miedo está justificado.

4. Experiencias agradables

El objetivo es que el perro vaya perdiendo el miedo poco a poco. Por ejemplo, exponiéndolo a ello al principio muy poco tiempo y cada vez más, ya sea un objeto, un sonido o una persona. Lo ideal es que, mientras lo hacemos, relacionemos lo que le da miedo con una experiencia positiva, premiándolo con caricias, golosinas o juegos.

Si a pesar de seguir estas pautas, el problema persiste y tu perro sufre mucho o la convivencia no está marchando como debería, lo más recomendable es consultar con un educador canino o un etólogo para que estudien el caso y puedan prescribir el mejor tratamiento para modificar el comportamiento del animal, de manera que pueda relajarse y sentir menos miedo en su vida diaria ante ciertos estímulos. Con trabajo y paciencia, hay ciertas terapias profesionales que pueden llegar a dar muy buenos resultados.

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