Las tres enfermedades más frecuentes en nuestra práctica diaria en medicina felina son:

  1. La enfermedad renal crónica
  2. Las patologías de hígado y vías biliares y
  3. Las enfermedades endocrinas como el hipertiroidismo y la diabetes mellitus.

Enfermedad renal crónica

Es la enfermedad metabólica más común en gatos geriátricos y es una enfermedad progresiva e incurable debido al deterioro de la función renal.

Se manifiesta con la incapacidad de que el riñón cumpla sus funciones de concentrar la orina y depurar la sangre de substancias toxicas.

Los síntomas clínicos que aparecen son el incremento de la sed y la producción de orina, la pérdida de peso y de apetito.

A medida que progresa la enfermedad, el deterioro del paciente es mayor hasta requerir incluso ingreso hospitalario.

El tratamiento es de soporte para mantener una buena nutrición e hidratación y controlar con fármacos la hipertensión arterial o el exceso de fosforo en sangre.

Patologías que afectan al hígado y vías biliares

Estas patologías son una causa frecuente de hospitalización de pacientes felinos. Existe un término que engloba tres patologías: triaditis felina, que significa una inflamación que afecta al hígado (colangitis), páncreas (pancreatitis) e intestino delgado (enfermedad inflamatoria intestinal o IBD).

Estos pacientes se presentan con un cuadro de anorexia, vómitos y diarreas y pérdida de peso. Un síntoma muy habitual y que denota gravedad del proceso es la ictericia, que consiste en la acumulación de un pigmento, la bilirrubina, que da coloración amarilla en mucosas y piel.

El tratamiento suele requerir el ingreso hospitalario para poder garantizar la hidratación, nutrición y recuperación de la función hepática.

Enfermedades endocrinas

El hipertiroidismo es la enfermedad endocrina con mayor incidencia en pacientes felinos de más de 10 años y consiste en un incremento en la producción de hormonas tiroideas que produce síntomas clínicos de aumento de apetito, sed y producción de orina, pérdida de peso, vómitos, diarreas y pelaje de mala calidad. Su tratamiento consiste en la administración de fármacos que disminuyen la concentración de estas hormonas en sangre, en la extirpación de la glándula tiroides o en el uso de yodo radioactivo.

La diabetes también suele ser habitual en medicina felina, sobre todo en gatos con tendencia a la obesidad. Consiste en la falta de producción de insulina o que la que se produce sea insuficiente para controlar los niveles de azúcar en sangre. Los síntomas que aparecen son el aumento de apetito, sed y producción de orina acompañados de una pérdida de peso. El tratamiento consiste en la administración de insulina diariamente.

 

Artículo creado por AniCura Canis i Felis Hospital Veterinari

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