mascota espiga

¿Qué hacer si a mi mascota se le clava una espiga?

Que tu mascota se clave una espiga suele ser un tema bastante molesto y con la llegada del buen tiempo y las salidas al exterior, es una inconveniencia habitual. Su forma hace que se adhieran rápidamente a nuestras mascotas y puede terminar en una infección si no lo detectamos correctamente, por eso respondemos a algunas de las preguntas más interesantes para evitar riesgos.

¿En qué partes del cuerpo es más habitual que se claven las espigas?

Las principales ubicaciones donde solemos encontrar los cuerpos extraños vegetales de manera más frecuente en la práctica diaria con pequeños animales son las orejas, la zona interdigital de las extremidades, almohadillas y la nariz. Con menor frecuencia estas espigas se pueden clavar en otras ubicaciones del cuerpo formando abscesos, quistes o incluso haber migrado a otras ubicaciones como los pulmones, vejiga o cavidad abdominal.

¿Cuál es el riesgo?

El riesgo al clavarse una espiga depende de la ubicación y el tiempo de extracción. El riesgo más grave es la migración de este cuerpo extraño hacia otra cavidad del organismo pudiendo causar infecciones secundarias.

Toda espiga es susceptible de causar una infección, la gravedad dependerá de la ubicación donde se encuentre, el tiempo de permanencia en dicha ubicación, y desarrollo de síntomas y signos secundarios como fiebre, inflamación o presencia de pus.

Cuando encontramos una fístula suele indicar que el suceso no es reciente. Este hallazgo suele estar asociado con inflamación e infección secundaria y la gravedad dependerá de la ubicación donde la encontremos y de su profundidad.

¿Cuáles son los síntomas de que se le ha clavado?

Los síntomas suelen estar relacionados con la ubicación donde tenemos alojado el cuerpo extraño. Los pacientes con espigas dentro de las orejas suelen mostrar inquietud, dolor, sacudida constante de las orejas y rascado.

Si tenemos una espiga alojada dentro de la cavidad nasal, el paciente suele presentar estornudos, molestia, rascado de la cavidad nasal con las extremidades anteriores y, normalmente, sangrado por el orificio nasal donde se aloja la espiga.

Cuando se alojan en la zona interdigital o las almohadillas, el paciente se suele lamer la zona entre los dedos donde presenta molestia llegando, en muchas ocasiones, a provocarse dermatitis interdigital

¿Qué debemos hacer? ¿Debemos extraérsela?

Lo más importante es prestar atención al desarrollo de cualquier síntoma clínico después de pasear con nuestro perro por zonas de campo, parques o praderas. En el caso de que nos demos cuenta de que nuestro perro tiene una espiga clavada en una ubicación de fácil extracción, como por ejemplo entre los dedos, y esta espiga no esté ubicada en un plano profundo, es recomendable extraerla y, a continuación, limpiar y desinfectar. Si se considera necesario, acudir al centro veterinario.

¿Y si no la vemos?

En el caso de que se tengan sospechas de la presencia de una espiga en nuestro perro y no la visualicemos de manera directa, lo mejor es acudir al centro veterinario con la mayor rapidez posible, esto permitirá al veterinario valorar si el paciente necesita algún tipo de sedación para poder extraer el cuerpo extraño con seguridad, evitar migraciones a otras cavidades y poder desinfectar y aplicar el tratamiento en el caso que sea necesario.

¿Qué hacemos si sospechamos que se le ha metido en el oído?

Si se sospecha que nuestro perro tiene una espiga alojada en el oído se recomienda no tocar ni manipular las orejas y acudir al centro veterinario con la mayor brevedad posible para poder proceder a su extracción.

¿Y en el ojo?

Si sospechamos que nuestro perro se ha clavado o tiene alojado parte de una espiga en el ojo es recomendable acudir al centro veterinario con carácter de urgencia para comprobar la presencia del cuerpo extraño y, en el caso de que se confirme, proceder a su extracción. Los daños secundarios en el ojo por este tipo de cuerpo extraño suelen ser frecuentes, en la mayoría de los casos los pacientes presentan úlceras corneales lo que implicara la necesidad de instaurar un tratamiento.

Para estos dos últimos casos, ¿qué hará el veterinario?

En ambos casos será necesaria la aplicación intramuscular o intravenosa de fármacos sedantes para poder tranquilizar al paciente y proceder a la búsqueda y posterior extracción de la espiga con mayor seguridad.

En el primer caso una vez el paciente este sedado se procede a la exploración del canal auditivo mediante un Otoscopio. Esta herramienta de trabajo nos permitirá visualizar el interior de la cavidad, localizar el cuerpo extraño e introducir por un canal de trabajo unas pinzas de cocodrilo para proceder a la extracción. Una vez que hayamos conseguido extraerlo se volverá a explorar la cavidad para comprobar que no queda ningún resto, visualizar posibles sangrados y comprobar el estado del tímpano.

En el segundo caso, el primer paso que se deberá realizar en el paciente será la aplicación de colirios anestésicos en el ojo afectado para controlar las molestias y así poder proceder a la exploración del ojo para localizar cualquier anomalía. A continuación, se realizará un test de Fluoresceína en ambos ojos para así comprobar la presencia de úlceras corneales y, posteriormente, iniciar el tratamiento necesario.

¿Qué otras consideraciones debemos tener en cuenta sobre las espigas?

Es muy importante conocer los síntomas clínicos que puede presentar nuestro perro al tener una espiga clavada. El observar y reconocer cualquier anomalía después de un paseo y actuar con rapidez puede determinar la complejidad de la extracción y el desarrollo de complicaciones secundarias.

Explorar y limpiar las zonas alojadas entre los dedos después de un paseo con nuestro perro por alguna zona verde puede ayudar a localizar y eliminar espigas de carácter superficial.

La migración de los cuerpos extraños vegetales puede tener consecuencias graves.

Los meses de primavera y verano suelen ser donde encontramos la mayoría de los casos en el hospital por presencia de cuerpos extraños vegetales.

Jose Ignacio Ballester, veterinario de AniCura Velázquez Hospital Veterinario