cirugías de minima invasión

El corazón de Nico vuelve a latir con fuerza

AniCura Uribe Kosta Clínica Veterinaria consigue tratar con éxito el conducto arterioso persistente de un perro mediante cirugía de mínima invasión. El conducto arterioso persistente es una de las patologías congénitas más frecuentes en canes y su tratamiento es posible mediante la cirugía de mínima invasión. Este tipo de tratamiento es una alternativa a la realización de una cirugía torácica. El corazón de Nico vuelve a latir con fuerza.

Las cirugías de mínima invasión o tratamientos intervencionistas han ganado terreno en los últimos años en la medicina veterinaria. Estos procedimientos permiten afrontar con mayores beneficios para el paciente cirugías complejas o de alto riesgo. De hecho, esta técnica supone una verdadera revolución en el tratamiento de algunas patologías como el ductus o conducto arterioso persistente. De esta forma, AniCura Uribe Kosta Clínica Veterinaria ha logrado tratar con éxito el ductus de un perro mediante cirugía de mínima invasión.   

Conducto arterioso persistente

El conducto arterioso persistente es una de las patologías congénitas más frecuentes en canes. Se trata de un vaso sanguíneo que conecta la arteria pulmonar y la aorta. Este vaso es necesario para el desarrollo del cachorro cuando está dentro del vientre de la madre, pero una vez el can nace se cierra de forma natural. Sin embargo, esto no ocurre en algunos casos, produciendo una sobrecarga del volumen de sangre en los pulmones.  

El ductus es una patología infradiagnosticada en las mascotas, ya que muchos de los pacientes que sufren esta enfermedad fallecen a los pocos días de vida sin causa aparente. El síntoma más común es la insuficiencia cardiaca como la fatiga o la intolerancia al ejercicio. Las razas más propensas a sufrir esta patología son el Pastor Alemán, el Collie, el Yorkshire y el Bichón Maltés. Por el contrario, es poco frecuente en razas braquiocefálicas como el Pug o el Bulldog Francés.

Tratamiento habitual para el ductus

El tratamiento habitual para el ductus es la realización de una toracotomía. Es decir, se abre la pared tórax y posteriormente se liga el conducto arterioso persistente mediante unos puntos de sutura. En la actualidad se puede sellar el ductus mediante la implantación de un dispositivo médico. Este dispositivo, Amplatz Canine Ductal Occluder, es una pequeña malla metálica de entre 3 y 14 mm, que se introduce por la arteria femoral y mediante catéter se va guiando por los vasos sanguíneos hasta el conducto arterioso persistente. Una vez allí, el dispositivo se expande y tapona el conducto, evitando el paso de sangre a los pulmones. 

El tratamiento del conducto arterioso persistente mediante esta técnica ofrece muchas ventajas para el paciente: el tiempo de recuperación es menor frente a una toracotomía, se reduce el tiempo de hospitalización convirtiéndolo casi en un procedimiento ambulatorio con tan solo un día de hospitalización, las secuelas son menores ya que solo basta con una incisión en la ingle, es una técnica menos dolorosa y traumática para el animal y, además, el riesgo de complicaciones serias es menor.

El corazón de Nico vuelve a latir con fuerza

Nico nació con ductus y sus cuidadores siempre sospecharon que algo no iba bien. Su corazón no latía de forma normal y los veterinarios no sabían muy bien qué le pasaba. Después de un largo recorrido y 3 años de lucha, por fin le dijeron que sufría conducto arterioso persistente y podrían darle una solución.

Según sus cuidadores, se optó por la cirugía de mínima invasión para el tratamiento del ductus de Nico, porque implica menos riesgos y una mejor recuperación. Nico tiene 3 años y querían limitar al máximo todos los riesgos. Dos meses después de la operación está mucho mejor aunque aún no realiza mucha actividad física, a pesar de que él quiere moverse para terminar de recuperarse.

Jorge Prieto, veterinario y diplomado europeo en cardiología de AniCura Uribe Kosta Clínica Veterinaria