British Longhair

El british longhair es un gato tranquilo, hermoso y orondo emparentado con el british shorthair al que se le parece tanto por aspecto como por carácter. La diferencia principal, tal y como su nombre indica, es su pelaje largo, afelpado y denso.

British longhair

Información Básica

Origen

El british longhair es una evolución con pelaje largo del british shorthair, con el que comparte un pasado común. El origen de este felino está en el apareamiento de british shorthair con gatos persas. El cruce tuvo su origen en la necesidad de aumentar la diversidad genética del british shorthair, que se había visto reducida tras la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Debido a una caída en el número de ejemplares, los criadores solo tuvieron como alternativa cruzarlo para evitar que la raza se extinguiese. Emplearon gatos sin pedigrí y gatos persas.

Como el gen responsable del pelaje largo es recesivo, su presencia en el acervo genético está oculta. Así, los gatos de pelo largo solo nacen tras varias generaciones. Esto mismo ocurre con el british shorthair. Durante décadas, a los cachorros sin el pelaje corto característico no se les consideró deseables. Se regalaban o, en algunos casos, sacrificaban para preservar la raza original.

Algunos criadores optaron por dedicarse exclusivamente a la cría de especímenes con pelo largo, lo que generó cierta controversia. Hoy en día solamente un reducido número de organizaciones reconoce al british longhair como una raza diferenciada y legítima. En lo relativo a las características de la raza, estas se corresponden con las del british shorthair, siendo el pelaje la única diferencia entre ambas.

Carácter

Los gatos british longhair combinan las características de los british shorthair y los gatos persas. Es una raza tranquila y taciturna de gatos elegantes, amigables y afables. Son casi como peluches a los que les gusta la compañía pero no estar en el regazo. Les gusta más estar al pie de la cama o en el reposabrazos del sofá y no les agrada que los lleven en brazos o los levanten. Los british longhair no son gatos saltarines o nerviosos; son un miembro de la familia, apacible y afable, que mantiene la calma ante cualquier circunstancia.

Ofrecen una presencia amable y cariñosa. En cualquier caso, como con la mayoría de los gatos, precisan de atención y contacto, en especial sesiones habituales de caricias y juegos. Si le das juguetes, el gato estará entretenido, feliz y ocupado.

Aspecto, tamaño y peso

El british longhair es un gato de tamaño mediano a grande, con un cuerpo robusto y aspecto musculoso. Tienen una cabeza amplia y cuadriculada, con mejillas rechonchas y cuello corto. Sus patas son de longitud media a corta y sus garras redondas. Como ocurre con los british shorthair, sus orejas son pequeñas y redondas. Si a esto se le suman sus ojos, grandes y redondos, y su suave pelaje, el british longhair se parece a un peluche. Las hembras pesan entre 4 y 6 kg y los machos hasta 8 kg.

Color

El british longhair, al igual que el british shorthair, presenta varios colores y patrones. No son solo de color gris (azulado) como eran originalmente. Pueden ser de color negro, blanco, crema, chocolate, rojizo, canela, leonado, lila, moteado, atigrado o carey. Hay para todos los gustos entre las más de 300 combinaciones cromáticas. Los ojos dependen del color del pelaje, pudiendo ser azules, verdes, dorados o cobrizos.

Cuidado del pelaje

El british longhair posee un manto doble, de pelaje afelpado muy denso. Como su pelaje es más corto que el del gato persa, se le clasifica como semilargo. La capa inferior tremendamente gruesa hace que el pelaje esté muy pegado a su cuerpo, dando una sensación de felpa.Para mantener su buena condición, es necesario cepillar al gato al menos una vez por semana pero no es necesario bañarlo ya que el propio animal se ocupa de su limpieza. Aumenta la frecuencia del cepillado en las temporadas en las que el gato cambia de pelaje. El cepillado evitará las marañas y las pérdidas de pelo, manteniendo la salud de su piel y pelaje. Además, se evitará la formación de bolas de pelo.

Particularidades de esta raza 

Los cachorros de british longhair suelen tardar más que los de otras razas en desarrollar todo su pelaje y la espesura de su cola, puede que no lo hagan hasta bien entrado su primer año de vida. Además, pueden tardar hasta 3 años en alcanzar la madurez. Ten en cuenta que esta es una raza nueva, no reconocida por todas las asociaciones, por lo que encontrar un ejemplar puede suponer un desafío considerable.

Enfermedades hereditarias

El british longhair cuenta por lo general con una buena salud pero es susceptible de padecer cardiomiopatía hipertrófica (MCH), la enfermedad cardíaca más frecuente en los gatos. A pesar de que la cardiomiopatía hipertrófica carece de cura, un diagnóstico precoz puede ayudar en su tratamiento y algunos gatos viven varios años con la enfermedad.

Debido a que en el pasado se cruzaron con gatos persas, existe una pequeña posibilidad de que padezca la enfermedad poliquística renal. Esta enfermedad causa problemas en los riñones debido a los quistes llenos de líquidos que se van desarrollando de manera progresiva. Es posible realizar una prueba genética por lo que merece la pena preguntarle al criador por el estado del gato: los criadores de confianza sabrán cuál es.

Alimentación

Como con muchas otras razas, el problema de salud más común es la obesidad. Es más habitual si tu gato ya es adulto y pasa mucho tiempo en cama o en el sofá. El british longhair es un gato al que le gusta estar en reposo. Aliméntalo con comida que cuente con el visto bueno del veterinario y que tenga todos los nutrientes que el gato necesite, manteniéndolo activo con paseos y jugando con él. 

Para que sea más fácil evitar que tu longhair trague bolas de pelo, aliméntalo con comida seca para gatos de pelo largo o dale recompensas que faciliten la muda. Es una manera fácil y natural de librarse de las bolas de pelo.

Cinco curiosidades sobre el british longhair

  1. Es una raza reciente que se desarrolló a partir de cachorros de pelo largo de las camadas de british shorthair.
  2. No son gatos saltarines o nerviosos; son un miembro de la familia apacible y afable que mantiene la calma ante cualquier circunstancia.
  3. Los niños, siempre que se sepan comportar, no son un problema para este gato tranquilo. Enseña a los niños a tratarlo con respeto.
  4. No olvides que es un gato al que no le gustan que lo lleven en brazos.
  5. El problema de salud más común de esta raza es la obesidad. Es más habitual si tu gato pasa mucho tiempo en cama o en el sofá. No sobrealimentes a tu mascota.

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