En el momento de la vacunación, el perro debe estar totalmente sano para que la vacuna resulte lo más eficaz posible.

San Fermín Hospital Veterinario

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Tras la aplicación de la vacuna puede aparecer una irritación leve en el lugar de la inyección, pero si el perro manifiesta efectos secundarios más graves, como deterioro generalizado del estado de salud, hinchazón en la cabeza u otras zonas del cuerpo o trastornos gastrointestinales, es importante acudir sin demora al veterinario.

Vacunas esenciales

El virus del moquillo canino, la hepatitis infecciosa canina y el parvovirus

Todas ellas son enfermedades potencialmente mortales. Al vacunar a tu perro, no solo evitas que se contagie, sino que también contribuyes a mantener baja la presión de contagio total, es decir, la cantidad de agentes infecciosos presentes en la población canina.

Se debe iniciar la pauta vacunal entre las 6-8 semanas de edad y revacunar cada 2-4 semanas, administrando la última dosis superadas las 16 semanas. Se recomienda revacunar a los 6 o 12 meses de edad y posteriormente, como regla general, no más frecuente que cada 3 años.

En caso de iniciar la pauta en animales adultos, los fabricantes generalmente recomiendan 2 dosis separadas 2-4 semanas.

Vacuna antirrábica

Se reconoce como esencial la vacunación frente al virus de la rabia en determinados países y zonas geográficas, siendo además un requisito legal en muchos países y necesaria para realizar viajes internacionales.

Se debe administrar una dosis a las 12 semanas de edad (revacunar a las 2-4 semanas en zonas de elevado riesgo).

Existen diferentes vacunas con diferente duración de inmunidad, entre 1 y 3 años, que determinan el intervalo entre vacunaciones. Sin embargo, en ciertas áreas puede estar determinado por ley la pauta vacunal obligatoria.

Si se inicia la vacunación en edad adulta se administra una dosis única.

Vacunas no esenciales

Leptospira

La vacunación se inicia a las 8 semanas de edad, administrando una segunda dosis a las 2-4 semanas y revacunando anualmente.

En caso de iniciar la pauta en animales adultos, son necesarias 2 dosis separadas 2-4 semanas para garantizar una correcta inmunidad.

Se trata de una enfermedad que se puede transmitir a las personas, por lo que la vacunación de animales de compañía frente a la misma adquiere una gran importancia en aquellas zonas en las que esté presente la enfermedad.

Parainfluenza

La vacuna frente a este virus puede administrarse via intravenosa o intranasal (esta última en combinación con Bordetella Bronchiseptica). En caso de utilizar la forma intravenosa (inyecciones subcutáneas), se inicia a las 6-8 semanas de edad, revacunando cada 2-4 semanas hasta superar las 16 semanas. En este caso es necesaria la revacunación anual.

En aquellos casos en los que se inicia la pauta de adulto una dosis se considera protectora, aunque muchos fabricantes aconsejan dos dosis separadas 2-4 semanas. Es aconsejable la utilización de la vía intranasal.

Bordetella bronchiseptica

Su uso estará recomendado en función de la incidencia de la enfermedad de cada zona geográfica, así como el estilo de vida de cada individuo. Por ejemplo, en ambientes donde conviven muchos perros, participación frecuente en encuentros caninos, concursos o uso habitual de “guarderías”.

Existen vacunas intranasales, orales e intravenosas, si bien se prefieren las dos primeras. Así mismo, en la forma intranasal, puede ser sola o en combinación con parainfluenza o parainflueza más adenoviruso tipo 2. Se administra una única dosis a las 3 semanas de edad, revacunando anualmente. En casos de muy elevado riesgo puede estar recomendada la revacunación con mayor frecuencia.

Babesia

Existe en Europa una vacuna frente a la piroplasmosis, que protege a los perros frente a la infección por Babesia canis canis. No previene la infección, sin embargo, bloquea el inicio de muchos procesos patológicos, evitando la aparición de signos clínicos o reduciendo mucho su gravedad.

Solamente es eficaz frente a la infección por Babesia canis canis, sin que produzca protección cruzada frente a otras especies de Babesia.

Esta vacuna ha demostrado beneficios en animales inmunodeprimidos, reconocidos como un grupo de alto riesgo. Sin embargo, los beneficios en otros animales son menos alentadores.

Se administran 2 inyecciones subcutáneas con un intervalo de 3-4 semanas, para posteriormente revacunar cada 6 meses.

Leishmania

Actualmente disponemos de 2 vacunas frente a Leishmania infantun. No previenen de la infección, pero reducen la probabilidad de desarrollar la enfermedad estimulando la respuesta celular frente al protozoo en caso de entrar en el organismo. Su eficacia es de un 67 – 70 %.

Para una de estas vacunas, es necesario administrar 3 dosis separadas 3 semanas en primovacunación, mientras que con la otra se inicia la pauta con una sola dosis. En ambos casos se revacuna anualmente y no se recomienda la vacunación de perros menores de 6 meses.

Herpesvirus

La administración de la vacuna frente a herpesvirus en hembras gestantes protege de la infección a la camada, disminuyendo la mortalidad y la aparición de signos clínicos y lesiones producidas por este virus durante los primeros días de vida.

Se administra una dosis durante el celo o bien 7-10 días después de la monta y una segunda dosis 1 o 2 semanas antes de la fecha prevista de parto. La revacunación será necesaria en cada gestación siguiendo la misma pauta.

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