Soplo cardíaco en los perros

Los soplos cardíacos en los perros son causados por flujos turbulentos de la sangre dentro de las cavidades cardiacas, también en los grandes vasos sanguíneos que parten de dicho órgano. Dichos flujos turbulentos provocan un murmullo o sonido anormal que puede percibirse con el estetoscopio.

Diagnosticar un soplo cardíaco en los perros

Los veterinarios pueden detectar un soplo cardíaco al auscultar el corazón del perro con un estetoscopio.

Los soplos cardíacos pueden ser de distinta intensidad, clasificándose en 6 grados: 1 es el más leve y 6 el más intenso. Pueden apreciarse con más intensidad en determinadas zonas de la caja torácica, dependiendo del punto del corazón donde tengan su origen, así como en distintos períodos del ciclo de contracción del músculo cardíaco.

Los más habituales son los soplos sistólicos, es decir, los generados cuando el corazón se contrae e inyecta la sangre en la aorta y en el tronco pulmonar.  Mientras que los soplos diastólicos son menos frecuentes y se perciben con la relajación de ambos ventrículos en la entrada de la sangre procedente de las aurículas.

El punto de la caja torácica y el momento del ciclo cardíaco en que se observa el soplo ofrecen pistas sobre su origen, pero un diagnóstico fiable 100% requiere una ecografía del corazón.

Causas de los soplos cardíacos en los perros

Los soplos cardíacos son causados casi siempre por una patología cardíaca.

Pueden ser soplos congénitos y deberse a una malformación del corazón o de los principales vasos sanguíneos, o bien soplos adquiridos, es decir, que surgen en una fase posterior de la vida, secundarios a una degeneración valvular.

Hay algunos ejemplares (generalmente jóvenes y/o en buen estado físico) susceptibles de padecer soplos cardíacos sin que pueda detectarse ninguna anomalía a través de una ecografía. También las perras embarazadas pueden sufrir soplos cardíacos temporales que desaparecen una vez recuperado el cuerpo tras el embarazo.

Si se ha descartado una patología cardíaca mediante una ecografía, estos soplos se denominarán fisiológicos, puesto que el corazón funciona con normalidad, debiéndose probablemente los mismos a que dicho órgano bombea con una fuerza tal que genera vórtices en la sangre.

Otras afecciones, como la anemia y la fiebre, pueden causar soplos temporales no atribuibles a una anomalía cardíaca primaria. En esos casos, el soplo deberá desaparecer al resolverse la enfermedad en cuestión.

No todas las dolencias cardíacas producen soplos.

Síntomas

Tanto los animales como las personas pueden sufrir soplos y dolencias cardíacas sin sentirse enfermos, ya que el corazón puede seguir desempeñando su labor.

Los soplos cardíacos en sí no producen síntomas, pero suelen constituir indicios de patologías cardíacas de diversa gravedad, las cuales sí son susceptibles de manifestar síntomas.

Si la afección se agrava con el tiempo puede desembocar en insuficiencia cardíaca. Esto se debe a que el corazón enfermo ya no es capaz de mantener una circulación sanguínea satisfactoria.

Las dolencias del corazón pueden causar alteraciones más o menos graves de la frecuencia cardíaca (arritmias), es decir, trastornos eléctricos que originan contracciones ventriculares prematuras y latidos cardíacos irregulares. Si son leves, no se apreciará nada en el perro, pero las graves pueden derivar en debilidad, colapso, desmayos y muerte súbita.

Prevenir soplos en el corazón en los perros

No hay nada que podamos hacer para prevenir esta dolencia en concreto, pero si es importante vigilar periódicamente a los perros de ciertas razas.

Algunas razas de perros cuentan con programas específicos para vigilar las enfermedades cardíacas, por ejemplo, para diagnosticar de forma precoz la cardiopatía dilatada (MCD) en los "Dóberman", y  la endocardiosis mitral/valvulopatíamixomatosa en la raza "Cavalier King Charles spaniel". 

La obesidad en sí no provoca patologías cardíacas, pero si el perro tiene una, es importante mantenerlo en un peso adecuado, puesto que la grasa implica un esfuerzo adicional para el corazón y afecta a la función pulmonar.

¿Cuándo debe visitarse al veterinario?

Si sabes que tu perro padece un defecto cardíaco debes acudir de inmediato a un veterinario en caso de observar indicios de insuficiencia cardíaca como, por ejemplo, dificultades respiratorias, desfallecimientos o abultamiento abdominal.

Dado que la mayoría de las dolencias cardíacas no son congénitas, sino que se desarrollan con el tiempo, y a menudo provocando entonces los soplos cardíacos, resulta aconsejable llevar al animal a un veterinario para que le ausculte el corazón aunque no sospeches de la existencia de ninguna cardiopatía.

En caso de detectar un soplo en la auscultación, se recomienda que un especialista efectúe un examen más amplio. El veterinario te proporcionará consejos e indicaciones a partir de los resultados del examen.

Además de la auscultación con el estetoscopio, en el examen de una presunta afección cardíaca, el veterinario puede realizar una ecografía, un electrocardiograma, una radiografía o un análisis de sangre, en función de los síntomas y el tipo de patología.

Dependiendo de los síntomas y del tipo y gravedad de la enfermedad se prescribirá un tratamiento u otro y un régimen de visitas para el seguimiento por parte del veterinario. Sin embargo, muchos animales con defectos cardíacos no precisan de tratamiento si no evidencian síntomas y las alteraciones son de carácter leve.

A menudo, la patología se agrava con el paso del tiempo, lo que impone una medicación.

En caso de producirse una insuficiencia cardíaca con líquido en los pulmones (edema pulmonar) puede requerirse un ingreso en la sección de cuidados intensivos de un hospital veterinario, donde puede atenderse al animal, entre otros, con oxígeno, dosis recurrentes de diuréticos, tratamiento para la arritmia y una valoración continuada de los resultados del tratamiento. Dicha atención suele extenderse de dos a tres días antes del alta del animal.

En los casos más graves es posible que no se obtengan los resultados previstos con el tratamiento aplicado, obligando a sacrificar al perro para evitarle el sufrimiento.

Si la terapia inicial surte el efecto deseado, suele sucederle un tratamiento de por vida en el hogar, a menudo con distintos fármacos. Con ayuda de esta medicación el animal podrá tener una adecuada calidad de vida, pero la cardiopatía raras veces se cura. Para un resultado óptimo es fundamental que el dueño del animal siga escrupulosamente las indicaciones del veterinario en materia de medicación, cuidados y régimen de visitas.