incontinencia urinaria

La incontinencia urinaria en los perros

Incontinencia significa que el perro, por algún motivo, es incapaz de evitar los escapes de orina. No debe confundirse este cuadro con el comportamiento de los cachorros que miccionan en el hogar antes de aprender a hacerlo en la calle.

Causas

La incontinencia puede tener numerosas causas en los perros y, también en función del motivo subyacente, manifestarse como distintos síntomas.

Incontinencia en hembras castradas

Una pequeña proporción de las perras sometidas a castración se vuelven incontinentes durante unos meses o años después de la intervención. El déficit de estrógeno, la hormona sexual femenina, puede hacer que se debilite ligeramente el esfínter de la vejiga, provocando en la perra goteo o pérdidas de orina, por ejemplo, al dormir. Este cuadro se trata a base de fármacos con estrógeno. En algunos casos se administrará medicación para el aumento del tono muscular del esfínter vesical.

Infección de vías urinarias/cistitis

La infección de las vías urinarias y la vejiga a veces produce escapes de orina, la cual puede presentar mezcla de sangre o mal olor. Este estado es más habitual en cachorros con un sistema inmune aún no del todo desarrollado. Si los ejemplares adultos sufren infecciones urinarias recurrentes deberá estudiarse sus causas. Entre los síntomas simultáneos en los cachorros con infección de vías urinarias están un aumento de la sed y, en ocasiones, fiebre o síntomas gastrointestinales. Más información sobre infección en las vías urinarias aquí.

Cálculos en la orina

Los cálculos pueden ocasionar pérdidas, abriendo la puerta a infecciones, o bien, si hay una gran cantidad de cálculos que ocupan espacio en la vejiga, reduciendo la capacidad de esta. Los cálculos pueden perturbar la expulsión de la orina, haciendo que el animal se abstenga de vaciar la vejiga por completo al sacarlo a pasear. Ten en cuenta que los cálculos, sobre todo en los machos, pueden bloquear la uretra, provocando una obstrucción urinaria, un cuadro potencialmente letal que ha de ser tratado de urgencia por el veterinario. Algunos animales aquejados de obstrucción urinaria pueden verter pequeñas cantidades de orina.

Aumento de la sed

Si el perro comienza a beber más, necesitará orinar con una mayor frecuencia, pudiéndole resultar difícil evitar las pérdidas si no sale a la calle a tiempo. Hay numerosas patologías que producen una intensificación de la sed, entre otras, la piometra, la enfermedad renal, diabetes y la dolencia metabólica conocida como Cushing. Con los anteriores cuadros se aprecian a menudo –aunque no siempre– otros síntomas, entre otros, la pérdida de peso, sibilancias y cansancio. Los perros que experimentan una sed incrementada deben ser siempre examinados por un veterinario.

Defectos en las vías urinarias congénitos o adquiridos

Malformaciones como, por ejemplo, los uréteres ectópicos (es decir, la incorrecta ubicación del uréter que parte del riñón), pueden evidenciarse a través de la incontinencia. En algunos casos podrá subsanarse la malformación, lo cual no siempre permite acabar con la incontinencia.

También pueden producirse anomalías anatómicas, tales como estrechamientos, a consecuencia, por ejemplo, de un traumatismo o cirugía, impidiendo al perro el correcto vaciado de la orina cuando micciona y ocasionándole pérdidas en otros momentos.

Lesiones en el sistema nervioso

El vaciado de la vejiga es un complejo proceso controlado por el sistema nervioso autónomo. En caso de producirse una lesión en dicho sistema a causa, por ejemplo, de un accidente de tráfico o una hernia discal, el proceso de micción puede dejar de funcionar. El pronóstico de recuperación variará según el caso, dependiendo del alcance de las lesiones.

Síntomas de incontinencia

El perro muestra pérdidas involuntarias de orina. También puede manifestar otros síntomas, tales como un aumento de la sed o fiebre, en función de la causa del cuadro.

Diagnóstico

Aparte de un reconocimiento clínico general, el veterinario suele analizar muestras de orina para dilucidar si el perro presenta signos de infección, cálculos u otros trastornos de las vías urinarias que puedan explicar la incontinencia. También se examinará la concentración de la orina. A menudo se practican igualmente análisis de sangre y diversas exploraciones de imaginería médica mediante radiografía, ecografía y, a veces, tomografía computarizada y resonancia magnética.

Tratamiento

El tratamiento vendrá determinado por la causa subyacente de la incontinencia.

Pronóstico

En la mayoría de los casos, el perro dejará de manifestar incontinencia si recibe el tratamiento adecuado.