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La Historia de Pluto

¿Por qué pueden deformarse las extremidades de un perro? El galgo Pluto tenía muchas dificultades para moverse, pero con la tecnología avanzada que tenemos hoy en día, le hemos ayudado a tener una vida muy feliz.

En junio de 2017, la asociación Galgos 112  encontró a Pluto, un cachorro de galgo español de 7 meses de edad, abandonado y desnutrido. Dos semanas más tarde, Pluto llegó a AniCura Vetamic Clínica Veterinaria con una deformidad en sus extremidades posteriores y, en consecuencia, una gran dificultad para moverse.  

Se realizaron radiografías de sus dos extremidades posteriores confirmando que sus deformidades podrían deberse a fracturas antiguas. Con la ayuda de tomografía computarizada, vimos en ese momento que ambas extremidades mostraron la misma deformación en la tibia distal, casi en la articulación tarsal, con una ligera rotación en las articulaciones.

Pluto tuvo que pasar por una cirugía para rectificar estas deformidades, ya que empeorarían con el tiempo y le harían aún más difícil moverse. Pero en ese momento, encontramos dos dificultades: Pluto era demasiado joven para ser operado ya que todavía estaba creciendo y la rotación de las articulaciones tarsal nos presentaba más dificultades en la técnica quirúrgica.

Dos meses más tarde, en agosto, Pluto regresa a nuestro centro para hacer su cirugía en la extremidad posterior izquierda. El equipo de AniCura Vetamic Clínica Veteterinaria, ya tenía todo preparado y realizaron un estudio biomecánico de las extremidades posteriores de Pluto. Construyeron una guía de corte personalizada para la ostectomía (corte y extracción del enlace) que estaba perfectamente incrustada en el área problemática, la cara medial de la tibia distal. Gracias a esta guía que se fijó en el hueso utilizando agujas Kirschner de 2,0 mm,  pudimos extraer un fragmento en forma de cuña del hueso que permitía alinear la tibia, corrigiendo el defecto. En este punto, se mostró una gran dificultad: cómo fijar la tibia en su nueva posición. Para ello, utilizamos un implante específico, que consiste en una placa especial y tornillos para la estabilización ósea final.

Tres días después de la cirugía, Pluto ya pudo caminar con su extremidad recién operada, reafirmando que la cirugía fue un éxito. Después de eso, tuvimos que esperar varias semanas para corregir y alinear su extremidad posterior derecha. La cirugía finalmente se realizó en noviembre. Una vez más, necesitábamos una guía personalizada e implante, y el procedimiento se realizó de la misma manera que la otra extremidad posterior.

Dos meses más tarde, Pluto vino a nosotros para su último chequeo veterinario y lo vimos tan feliz y corriendo con total libertad y comodidad, que estaba totalmente recuperado. En febrero de 2018, le retiramos los implantes, dejando sus huesos completamente recuperados.

AniCura Vetamic Clínica Veterinaria