La enfermedad de Addison en los perros

La enfermedad de Addison provoca una disminución en la producción de los denominados corticoides.

Muchas de las funciones del cuerpo dependen de los esteroides. Las glándulas suprarrenales son órganos que producen mineralocorticoides y glucocorticoides. Dicha producción puede verse afectada o inhibida por diversas causas, haciendo que el animal desarrolle diferentes síntomas.

Causa

El tipo más común de enfermedad de Addison es de origen autoinmune. El sistema inmunológico comienza a atacar y a destruir el tejido propio (en este caso, la corteza suprarrenal), reduciendo la producción de esteroides hasta acabar por completo con ella. Esta variante se manifiesta con más frecuencia en determinadas razas, atribuyéndosele un posible origen hereditario. Entre dichas razas se encuentran el perro de agua portugués, el caniche, el West Highland white terrier, el collie barbudo, el soft coated wheaten terrier, el rottweiler, el leonberger, el gran danés y el crestado chino. Otros motivos del deterioro de la corteza suprarrenal y, por tanto, de la producción de esteroides, son los tumores y las hemorragias. La causa del problema puede hallarse también fuera de las glándulas suprarrenales, por ejemplo, la debilidad o ausencia de las señales cerebrales que determinan la producción de hormonas de dichas glándulas.

Síntomas

Los animales aquejados de la enfermedad de Addison pueden mostrar síntomas bastante inespecíficos, como fatiga, debilidad, vómitos o diarrea. Es posible que también manifiesten poco apetito, pérdida de peso y valores sanguíneos deficientes.

Asimismo, existe una forma más aguda de esta patología denominada crisis Addisoniana, en la que el animal entra en un estado crítico con

síntomas como baja presión arterial, choque cardiovascular, deshidratación severa, alteraciones del ritmo cardíaco, dolor abdominal y valores renales elevados.

Otras dolencias que pueden asemejarse en cierta medida a la enfermedad de Addison son la insuficiencia renal, las patologías gastrointestinales, la pancreatitis y las enfermedades hepáticas.

Diagnóstico

Los perros con crisis aguda de Addison deben ser llevados de inmediato al veterinario para su asistencia de urgencia puesto que se trata de una afección potencialmente mortal.

A los perros con síntomas más difusos e inespecíficos a menudo se les examina de un posible Addison como parte de un reconocimiento más amplio, por ejemplo, en caso de sufrir problemas estomacales.

Se realizan análisis de sangre al objeto de comprobar eventuales alteraciones de electrolitos, valores renales altos y el número de hematíes. También es posible que el animal presente un bajo nivel de glucosa en la sangre. Una prueba específica para el diagnóstico del Addison es la conocida como test de estimulación con ACTH. El ACTH es la hormona que envía la señal para el aumento de la producción de esteroides desde la glándula pituitaria a las suprarrenales. Si se ha deteriorado el tejido de las glándulas suprarrenales por una patología inmunológica se obtendrá una respuesta deficiente o nula a la estimulación con el ACTH.

Tratamiento

El tratamiento en caso de crisis aguda se basa principalmente en la inyección directa de una gran cantidad de líquido en la sangre, lo que permite corregir tanto la deshidratación severa como la alteración de electrolitos. También se puede suministrar cortisona en esta fase. Si se

constata una repercusión considerable sobre el pH de la sangre o una importante alteración electrolítica, podrá requerirse la rectificación específica de este problema. El tratamiento debe realizarse de por vida, y el mismo se basa en comprimidos que contienen tanto mineralocorticoides como glucocorticoides. En algunos casos debe suministrarse un suplemento de comprimidos salinos para corregir totalmente el equilibrio de sales, si bien se trata de algo excepcional. Los perros con un tratamiento para Addison pueden llevar una vida normal, aunque son algo más susceptibles a las situaciones de estrés. En su caso, podrá administrárseles cortisona adicional durante un período temporal. Los perros deben llevarse a controles reiterados y frecuentes al comienzo de su tratamiento, pero una vez estabilizada la situación basta con unas cuantas veces al año.