Intoxicación por cebolla en los perros

La cebolla y el ajo contienen sustancias tóxicas que pueden dañar los hematies. Tan solo ingiriendo una dosis de cebolla superior al 0,5% del peso del animal será suficiente para producir un cuadro de intoxicación por cebolla independientemente de que sea cruda o cocida.

El ajo puede tener una toxicidad hasta cinco veces superior, lo que quiere decir que la dosis de intoxicación es aún más baja.

En la intoxicación con cebolla se daña la pared celular de los hematíes o glóbulos rojos, lo que produce la degradación de los mismos ("anemia hemolítica"). También puede ocasionar trastornos gastrointestinales.

La ingesta periódica de diminutas cantidades de cebolla o ajo puede provocar igualmente una intoxicación en los perros.

Síntomas

Los síntomas de la intoxicación con cebolla son ligeramente retardados, surgiendo por lo general pocos días después de la ingesta. Se aprecia entonces letargia, vómitos, diarrea, aumento de la salivación, debilidad/fatiga, dolor abdominal, aumento del pulso y el ritmo respiratorio y mucosas pálidas. A veces pueden producirse convulsiones e incluso la muerte del animal.

Si el perro come a menudo pequeñas cantidades de cebolla pueden presentarse síntomas de anemia a lo largo de un período más prolongado. Estos síntomas son mucosas blanquecinas, deterioro del estado físico e incremento del pulso y la frecuencia respiratoria.

Diagnóstico

El historial clínico del perro y la información sobre la ingesta de cebolla proporcionan al veterinario importantes pistas. Cuando un perro acude al veterinario con los síntomas antes descritos, se practicará normalmente tanto un examen clínico como un análisis de sangre. Con este último podrá comprobarse que el perro sufre anemia, siendo posible observar en el microscopio las alteraciones típicas de los hematíes.

Más tarde se advertirán también anomalías en los valores del perfil hepático y renal.

Tratamiento

Desde una hora a las tres horas posteriores a la ingesta de cebolla, se tratará de inducir el vómito en el perro. Este proceso debe ser realizado por un veterinario, no intentes provocarle tú mismo el vómito.

Se puede administrar también al perro carbón activado para evitar que su organismo absorba las sustancias tóxicas.

Una vez que el animal ha desarrollado síntomas, el tratamiento será sintomático, mediante fluidoterapia intravenosa, suministro de oxígeno y, en los casos más graves, transfusión sanguínea.

Pronóstico

Si se aplica un tratamiento a tiempo, existen buenas perspectivas para un restablecimiento completo. Sin embargo, una intoxicación por cebolla sin tratar puede tener en el peor de los casos un desenlace fatal.

Prevención

Evita darle al perro comida que contenga cebolla y ajo, ya sean crudos o cocinados. Incluso como ingrediente de otros platos (por ejemplo, salsa boloñesa) ya que la cebolla y el ajo pueden estar presente en cantidades peligrosas. También deben evitarse los alimentos condimentados con cebolla o ajo en polvo.