Garrapatas y su tratamiento preventivo en el perro

La garrapata es un parásito externo que se alimenta de sangre, es muy frecuente en toda Europa y puede ser portador de distintas enfermedades. Cuando la garrapata parasita a un animal, se ancla a su piel mediante su aparato bucal y succiona la sangre. Cuando lo hace de un animal infectado, succiona también el agente causante de esa enfermedad que transmitirá al próximo animal o ser humano que parasite.

Enfermedades transmitidas por garrapatas

Las garrapatas transmiten varias enfermedades graves, destacando la babesiosis, la ehrlichiosis monocítica y la hepatozoonosis. Algunas de estas enfermedades puede transmitirlas cualquier tipo de garrapata, mientras que otras solo pueden hacerlo por una especie concreta.

Debido a ello, en función del tipo de garrapatas que exista en una localización geográfica concreta, existirán o no las diferentes enfermedades  transmitidas por ellas. En Europa predominan las especies pertenecientes a los géneros Ixodes sp., Rhipicephalus sp. y Dermacentor sp., aunque también se encontraron garrapatas pertenecientes a Haemaphysalis e Hyalonema.

Síntomas de las enfermedades transmitidas por garrapatas

En casos de infestaciones muy intensas y continuadas, pueden provocar una anemia más o menos severa, provocada por la pérdida de sangre, pero el riesgo más grave que suponen las garrapatas para nuestras mascotas se relaciona con las múltiples enfermedades que pueden transmitir: babesiosis, ehrlichiosis, hepatozoonosis, enfermedad de Lyme… algunas de ellas con consecuencias graves e incluso que pueden llegar a la muerte del animal, si no se detectan y tratan a tiempo.

Entre los síntomas de la babesiosis y la ehrlichiosis se encuentran la fatiga, pérdida del apetito, fiebre, sangrado nasal (epistaxis), petequias e incluso pérdida de peso.

Además en los perros infectados con Babesia, la orina puede llegar a ser hiperpigmentada, es decir, de un color muy oscuro y las mucosas pueden presentarse pálidas debido a la anemia.

¿Qué puedes hacer por tu cuenta?

1. Examina el pelaje.

Para reducir el número de picaduras de garrapatas es aconsejable examinar el pelaje después de cada paseo. Péinalo minuciosamente. Es posible que la garrapata aún no se haya anclado, ya que recorre el cuerpo durante un momento antes de decidir el punto de ataque.

2. Si la garrapata ya está anclada, no la extraigas

En caso de encontrar una garrapata en el perro, esta debe retirarse cuanto antes, pero sin provocar el vaciado de sus glándulas salivares. El riesgo de infección aumentará cuanto más tiempo permanezca el parásito en el animal.

La garrapata transmite las enfermedades a través de la saliva y si traccionamos de ella, va a vaciar el contenido de sus glándulas salivares dentro de la sangre de nuestra mascota, aumentando el riesgo de contagio.

Si disponemos de unas pinzas extraegarrapatas, podemos usarlas, (evitan que la saliva de la garrapata se mezcle con la sangre de nuestra mascota) pero si no las tenemos, es mejor aplicar un producto que mate la garrapata y esperar a que este muerta para retirarla.

No tiene eficacia aplicar ungüentos ni humedecer la zona donde está la garrapata antes de extraerla.

Tratamiento preventivo

Para proteger al perro de las garrapatas, y por tanto, de las enfermedades transmitidas por ellas, pueden emplearse compuestos específicos. Los compuestos con efecto científicamente documentado contra las garrapatas son las pipetas, comprimidos masticables y collares que contienen distintas sustancias con diversos efectos sobre la garrapata.

Por ejemplo, algunos ejercen un efecto repelente, que lleva a la garrapata a abstenerse de recorrer la piel, mientras que otros compuestos matan a toda aquella que entra en contacto con la dermis. Algunos tratamientos duran toda la temporada y otros deben repetirse mensualmente.

Es importante aplicar los compuestos desparasitantes siguiendo las indicaciones del fabricante. Recuerda que algunos de los usados para perros son altamente tóxicos para los gatos. Lee atentamente el prospecto antes de tratar al perro/gato.

¿Cuándo debe visitarse al veterinario?

Debes comunicarte con el veterinario si el perro presenta un deterioro generalizado de su estado de salud, fiebre, apetito disminuido, se muestra inusualmente cansado, inestable al moverse o evidencia dolores articulares o musculares. No olvides mencionar que el perro ha sufrido picaduras de garrapata.

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Información acerca de la garrapata

Hay diferentes especies de garrapatas. Algunas especies se encuentran sobre todo en bosques y áreas de hierba alta, con predilección por los lugares húmedos y sombreados, principalmente bosques de hoja caduca con denso sotobosque; pero también hay especies que se han adaptado a otras condiciones de vida como hoquedades en paredes o establos, por mencionar algunas.

Hoy en día podemos encontrarlas en diferentes zonas, incluyendo jardines y parques de ciudades. Dependiendo de la especie, su época de actividad puede variar, siendo las épocas de mucho frio o las muy cálidas y secas las de menor riesgo.

El ciclo de vida de este parásito es de 2-6 años, desde el huevo y los estadios de larva y  ninfa hasta su edad adulta. En todas estas fases debe succionar sangre para desarrollarse, aunque puede vivir largo tiempo sin alimentarse.

En su activación, se posa a la espera de que pase un animal adecuado. Cuando detecta el huésped mediante el movimiento en la vegetación, dióxido de carbono u olores, realiza un barrido con las patas delanteras y se agarra al pelaje del perro que pasa, tras lo cual penetra en su piel con el aparato bucal, que está dotado de pequeñas púas para una mejor fijación. Hecho esto, comienza a succionar sangre.