Fracturas óseas en el perro

Fracturas óseas en el perro

Las fracturas pueden ser sencillas, cuando el hueso se sale en sentido trasversal, o bien complejas, por ejemplo, con múltiples secciones de pequeño tamaño o en espiral.

Síntomas

Nuestras mascotas no solo pueden fracturarse las patas delanteras y traseras, sino también la pelvis, la mandíbula, las costillas, etc. En caso de rotura de una pata delantera o trasera se apreciará una cojera, a menudo "en bloque" (es decir, el animal no apoya en absoluto la pata), pudiendo adoptar una postura antinatural. La cojera será menos manifiesta si el hueso no se ha salido del todo o los trozos de este se encuentran próximos y rodeados por músculos fuertes.

El dolor es uno de los síntomas más destacados de las fracturas óseas, tanto en el contacto como sin él. Posteriormente se manifestará una inflamación en el área de la fractura.

Si el perro se rompe el maxilar, por causa, por ejemplo, de una periodontitis avanzada, puede evidenciar como síntomas una disminución o ausencia total de apetito.

En caso de fractura de costillas pueden surgir dificultades respiratorias, mientras que en las roturas de pelvis se manifiesta cojera o una parálisis del cuarto trasero.

Diagnóstico

Durante el examen clínico el veterinario puede comprobar cómo se mueve el perro y reconocer manualmente la pata que cojea. Se buscan puntos de dolor, inflamación, movilidad anómala y crepitación (es decir, si la pata "cruje" al manipularla o someterla a carga). Con ayuda de una radiografía se puede determinar si el hueso está roto y cómo se localizan entre sí las partes de este.

Tratamiento

Las opciones de tratamiento dependerán del hueso que se haya roto y de cómo se ubiquen los extremos fracturados. Con el tratamiento se pretende colocar los trozos de hueso en una posición correcta para que puedan refundirse.

La fijación puede efectuarse mediante entablillado, enyesado o vendaje, o bien internamente a través de la inserción quirúrgica de placas metálicas, tornillos, clavos medulares, etc.

Los huesos de mayor tamaño, como el fémur, suelen requerir de fijación interna, mientras que los dedos y los elementos inferiores de las patas delanteras y traseras pueden sanar con ayuda de yeso o tablillas.

El período de recuperación oscila entre tres y cuatro semanas y varios meses. Las fracturas óseas sencillas pueden curarse rápidamente si los trozos de hueso se fijan bien y no se desplazan entre sí. Una vez sanada la fractura en sí, se precisa de varios meses más para restaurar plenamente la robustez del hueso.

Pronóstico

Normalmente las fracturas se curan sin problemas. En las roturas más complicadas, su recuperación puede verse retrasada o deteriorada, obligando a veces a una nueva intervención en el animal. Si se aplica un tratamiento adecuado, hay muchas probabilidades de que el perro pueda recuperar su vida normal.