Estreñimiento en los perros

Estreñimiento significa que al perro le cuesta trabajo o le resulta imposible vaciar su intestino.

Causas

Los motivos del estreñimiento pueden variar. Uno de los más habituales es la ingesta excesiva de un alimento de difícil digestión, por ejemplo, heces de caballo, pienso equino (por ejemplo, pulpa de remolacha, copos deshidratados de esta o avena), cortezas de cerdo destinadas a las aves, semillas para pájaros o algún hueso. Es posible también que el perro haya comido demasiado o ingerido un cuerpo extraño, como, por ejemplo, un juguete, pudiendo bloquearle el intestino.

Si el perro experimenta algún tipo de dolor en la región anal, ello puede hacer que se abstenga de defecar. Las heces se retienen entonces en el recto, donde el intestino sigue absorbiendo agua de estas y, por tanto, las endurece progresivamente, resultando más difíciles de evacuar. Algunos ejemplos de afecciones dolorosas que pueden provocar estreñimiento son la proctitis (inflamación rectal), la hernia perineal y los problemas con los sacos anales.

Una próstata dilatada puede presionar contra el intestino y dificultar la defecación del animal al resultar complicada y dolorosa la evacuación. El dolor lleva al perro a aguantarse durante más tiempo.

Otro de los posibles motivos son los problemas del aparato locomotor (de tipo ortopédico/neurológico) que dificultan al perro la adopción de una posición de defecación, así como las dolencias sistémicas o neurológicas.

Si el perro se estriñe con facilidad, puede deberse a que practica poco ejercicio, el cual contribuye a acelerar el tránsito de los alimentos por el intestino grueso. Cuanto más tiempo tardan las heces en recorrer el intestino, más líquido se absorbe y más difícil se hace dicho tránsito, resultando en unos excrementos duros. El líquido es importante para unos movimientos intestinales regulares y un intestino grueso sano. Si el animal se deshidrata y no hay suficiente líquido en el tracto intestinal, las heces se endurecen y su recorrido se vuelve más trabajoso.

Un perro debe beber unos 40-50 ml de líquido por kg y día.

Otras causas posibles del estreñimiento son: un efecto secundario de la medicación, la edad, el estrés o impedimentos mecánicos dentro del intestino, por ejemplo, un tumor, un granuloma o un absceso.

Cuando un cachorro de perro se estriñe, se debe casi siempre a que la madre no le ha lamido lo suficiente tras haberlo amamantado. El estreñimiento puede deberse igualmente a que la madre produce muy poca o demasiada leche, o a un estado de salud deteriorado, es decir, aproximadamente las mismas razones que con la diarrea.

Síntomas

Los síntomas pueden ser una afectación del estado general, el perro aprieta pero salen pocos o ningún excremento, vómitos, abdomen tenso o molestias en el palpamiento de este.

En los casos más graves, el perro puede acumular gases, lo que se denomina íleo. Esto es potencialmente letal si no se remedia.

¿Qué puedo hacer para ayudar a mi perro con el estreñimiento?

Si el perro no se muestra afectado y no se sospecha de una posible causa grave para el estreñimiento, el dueño puede probar a tratarlo en casa.

¿Cuándo debe visitarse al veterinario?

Tratamiento en el veterinario

El veterinario realiza un examen clínico general del perro para evaluar, entre otros, su estado de salud y la naturaleza del estreñimiento. De requerirse, practicará al perro una radiografía.

Dependiendo del estado general del animal, así como de la naturaleza y causas del estreñimiento, es posible que deba ingresársele en una clínica u hospital veterinario para tratar dicha dolencia. El tratamiento se basa en la aportación de suero con el fin de aumentar la presencia de líquido en el intestino y, con ello, el ablandamiento de los excrementos. Se suele practicar al perro un enema o una lavativa con agua bajo sedación o anestesia. Normalmente se le suministra también lactulosa y una dieta blanda.

Se comprueban las heces del perro y normalmente se efectúa una radiografía de seguimiento tras vaciar el intestino.