Descarga nasal en los perros

La descarga nasal o secreción nasal puede ser unilateral (desde un solo orificio de la nariz) o bilateral (desde ambos). La descarga unilateral puede deberse a un cuerpo extraño alojado en la cavidad nasal, masas o problemas dentales. La descarga bilateral se observa sobre todo en infecciones (tos de las perreras, fúngica) e inflamaciones de la cavidad nasal.

Síntomas

El flujo de la nariz puede ser transparente y fluido como el agua (seroso), algo más viscoso (mucoso) y con presencia de pus (purulento) o de sangre (hemorrágico/epistaxis).

Los síntomas dependerán de la causa subyacente. Si la causa es infecciosa, pueden presentar fiebre, decaimiento, falta de apetito y tos. Al comienzo de una infección, la descarga nasal puede ser transparente y evolucionar a purulenta.

Los perros con un objeto extraño o un tumor en la cavidad nasal suelen estornudar, resoplar y, en ocasiones, también tienen fiebre. En las lesiones tumorales puede producirse asimismo una modificación del puente nasal.

Los sangrados nasales pueden deberse a alteraciones de la coagulación de la sangre (por ejemplo, en la intoxicación con un raticida), enfermedades sistémicas como Leishmaniosis o Ehrlichiosis, a un traumatismo o a tumores en la cavidad nasal.

Diagnóstico y tratamiento

El veterinario hará una primera aproximación para saber si se trata de un problema localizado en la cavidad nasal o sistémico.

Si es localizado, anestesiará al paciente para el examen de dicha cavidad, empleando para la exploración un endoscopio de fibra óptica (rinoscopio) y recogerá una muestra de tejido para su análisis. En ocasiones será posible extirpar la alteración durante la intervención. Para formarse una idea del tamaño y alcance de la lesión se practicará en la mayoría de los casos una tomografía computarizada (TAC) de la cavidad nasal.

En caso de hallarse un cuerpo extraño, este se retirará y se inspeccionará la cavidad nasal en busca de posibles lesiones. Al despertarse de la anestesia, el perro no suele presentar ya síntoma alguno.

La tos de las perreras se trata con cuidados generales, reposo y, a veces, mucolíticos. Las rinitis alérgicas responden a la evitación del alergeno y si esto no es posible, se propondrán diferentes tratamientos en función de la gravedad de los signos clínicos.

En caso de descarga hemorrágica, se realizarán pruebas específicas y se tratará la enfermedad subyacente.