Vómitos en los gatos

Los vómitos puntuales pueden deberse a que el gato, al lamerse el pelaje, traga mucho pelo y forma "bolas". Aunque dichas bolas de pelo suelen recorrer sin problema el sistema digestivo, a veces puede requerirse de cirugía. Ahora bien, los vómitos recurrentes deben motivar siempre una consulta al veterinario.

Si el gato ha ingerido un cuerpo extraño que es incapaz de digerir en el tracto intestinal, puede provocarle vómitos. Los objetos extraños también pueden transitar inicialmente por el intestino y quedar luego atascados, produciendo un bloqueo agudo de flujos en este. El estado de los gatos con cuerpos extraños puede agravarse con gran rapidez y precisar de atención veterinaria de urgencia.

Algunas patologías también son susceptibles de generar vómitos entre sus síntomas, como por ejemplo, la insuficiencia renal, las enfermedades hepáticas, la diabetes y la pancreatitis. El diagnóstico se realiza con ayuda de análisis de sangre y, en su caso, mediante ecografía.

Infecciones como la salmonella también pueden originar vómitos y diarrea. El gato se contagia de salmonella a través de las heces de pequeños pájaros. Si suele perseguir a estos y merodea junto a casitas para aves corre el riesgo de infectarse. Por lo general, la salmonella se cura con relativa rapidez y no es habitual que los gatos se la transmitan a las personas.

Las infecciones víricas también pueden ocasionar vómitos en los gatos. La peste felina, de origen vírico, es una infección de mucha gravedad, pudiendo resultar mortal, sobre todo, para las crías de gato. A la mayoría de los gatos en Suecia se les vacuna contra la peste felina.

Los vómitos crónicos (es decir, aquellos con una duración superior a las 2-3 semanas) pueden deberse a una inflamación del aparato digestivo. El diagnóstico se suele efectuar mediante endoscopia (gastroscopia o colonoscopia) del estómago y los intestinos en la que se extraen pequeños trozos de tejido para su análisis en el microscopio.

¿Cuándo debe visitarse al veterinario?

Si los vómitos no cesan debe acudirse siempre al veterinario. Al devolver, el gato puede deshidratarse rápidamente y perder líquidos y sales.

Tratamiento

La gastroenteritis aguda se cura por lo general en pocos días aportando líquido por vía intravenosa y, de haber cesado los vómitos, con una dieta blanda (consulta los consejos dietéticos para gatos).

Si el objeto ingerido no se expulsa del estómago, podrá extraerse en ocasiones con un endoscopio de fibra óptica. En caso de haberse quedado bloqueado en el intestino será necesario abrir este y la cavidad abdominal para poder extraerlo. Entre los cuerpos extraños comunes hallados en los gatos están bolas de pelo, tapones de oídos, cordones y juguetes de pequeño tamaño.