Mi gato no come

El equilibrio entre las sensaciones de saciedad y hambre se regulan en varios sistemas diferentes, como el sistema nervioso central y el tracto gastrointestinal. Los desórdenes de estos sistemas pueden hacer que el gato pierda el apetito.

La disminución o pérdida total del apetito no es infrecuente al cambiar el alimento. El nuevo olor, sabor o consistencia puede hacer que el gato no quiera comer. Este problema generalmente se resuelve cambiando de nuevo al alimento anterior.

Una inapetencia más grave, que dura más tiempo, provoca una pérdida de peso y masa muscular. Tal condición puede tener serias consecuencias, porque un gato desnutrido puede sufrir un síndrome de hígado graso felino o "lipidosis hepática" que puede causar una insuficiencia hepática crónica.

Causas

Es importante distinguir entre la inapetencia verdadera, cuando el gato no quiere comer, y la incapacidad para comer, es decir que el gato quiere pero no puede ingerir alimentos.

Las posibles causas de la inapetencia verdadera son:

Las posibles causas de la incapacidad para comer son:

Diagnóstico

Tanto la historia médica (anamnesis) del gato como el examen clínico pueden ayudar al veterinario a distinguir entre la inapetencia verdadera y la incapacidad para comer.

Dado que la inapetencia es un síntoma no específico con muchas causas posibles, un examen más amplio se basa en los resultados de la historia médica y los hallazgos clínicos. Los métodos de diagnóstico posibles incluyen la radiografía dental, el examen radiográfico de la cavidad torácica y/o abdominal, la ecografía, análisis de sangre, análisis de orina, endoscopia, tomografía computadorizada o resonancia magnética.

Tratamiento

La inapetencia suele ser causada por una enfermedad subyacente. Es importante hacer el diagnóstico correcto para poder tratar la enfermedad.

Si la inapetencia se mantiene durante largo tiempo, puede ser necesario el ingreso en un hospital veterinario para proporcionar un tratamiento de hidratación intravenosa al animal y, también, alimentarlo por sonda mediante un tubo que se introduce en el estómago a través del esófago, el ventrículo o el intestino. Este tipo de sonda suele ser bien tolerada por los gatos.

El pronóstico depende de la causa subyacente de la inapetencia.