Las cardiopatías en los gatos

Las cardiopatías en los gatos

Las cardiopatías abarcan una amplia variedad de enfermedades de diferente gravedad. Muchos ejemplares pueden tener cardiopatías leves que no ocasionan molestias por el momento y que no suelen necesitar medicamentos, pero algunas cardiopatías empeoran con el tiempo y pueden, llegado el caso, provocar una insuficiencia cardíaca, lo que significa que el corazón se debilita y no puede trabajar como es debido.

Las cardiopatías suelen clasificarse en dos categorías: Cardiopatías congénitas, que son malformaciones, y cardiopatías adquiridas, que se presentan más adelante en la vida. Tanto las cardiopatías congénitas como las adquiridas pueden ser hereditarias.

Causa

Las cardiopatías congénitas pueden ser:

Hay otras malformaciones que son menos comunes. Su gravedad varía, al igual que el pronóstico. A veces, un paciente presenta varias malformaciones diferentes. Algunos tipos de malformaciones son más comunes en determinadas razas.

En los gatos, las enfermedades cardíacas adquiridas son:

Síntomas

El signo más común de una cardiopatía es el soplo cardíaco. Si se trata de una malformación congénita, esta ya suele estar presente en el cachorro. A veces, el soplo cardíaco es leve al principio y se agrava a medida que el corazón aumenta de tamaño. En algunos casos aislados, el soplo puede debilitarse o desaparecer por completo.

En los pacientes con MCH, aproximadamente dos tercios presentan soplo cardíaco. Estos gatos se caracterizan por un soplo que se oye más claramente cuando el corazón late con fuerza y que puede desaparecer completamente cuando el corazón late despacio. Pero la presencia de un soplo cardíaco no significa necesariamente que el animal se sienta enfermo del corazón. Si la cardiopatía es suficientemente grave, puede causar diversos síntomas como son debilidad, desmayos – muchas veces asociados con el esfuerzo –, dificultad para respirar, distensión abdominal, enflaquecimiento y signos de coágulos sanguíneos. En el caso de los coágulos sanguíneos, los síntomas varían según la ubicación del coágulo. Los coágulos sanguíneos suelen alojarse en el extremo de la aorta, donde se divide hacia las patas traseras. Por consiguiente, las patas traseras no reciben suficiente sangre y esto ocasiona dolor, dificultad de movimiento y patas traseras frías. Si los coágulos sanguíneos se alojan en otros lugares, por ejemplo en los pulmones o los riñones, pueden ser difíciles de detectar. Más información sobre los síntomas en insuficiencia cardíaca.

Algunos gatos viven con una enfermedad cardíaca durante toda su vida sin presentar síntomas.

¿Qué puedes hacer por tu cuenta?

Antes de llevar un gato a casa, debe comprobarse que haya sido examinado por un veterinario y que no presente signos de enfermedades cardíacas. Los clubes de razas pueden informar si una raza determinada es particularmente propensa a alguna enfermedad cardíaca. En ese caso, pueden existir programas de control para los animales reproductores y debe verificarse el estado de los parentales antes de decidirse a comprar un cachorro. Muchas razas destinadas a la reproducción se someten a pruebas de MCH para tratar de evitar la propagación de la enfermedad. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la MCH puede desarrollarse en cualquier momento de la vida y que un gato que ha superado la prueba sin observaciones puede desarrollar la enfermedad más adelante.

Se recomienda pedir al veterinario que ausculte el corazón del animal una vez al año para determinar si ha surgido un soplo cardíaco desde el último examen.

Si el gato es alimentado con comida casera, es importante asegurarse de que reciba suficiente taurina para evitar que se vea afectado por la MCD.

¿Cuándo debe visitarse al veterinario?

Si un soplo cardíaco o alguno de los síntomas anteriores hacen sospechar una enfermedad cardíaca, se recomienda hacer un estudio cardíaco con un cardiólogo especializado. Cuando el veterinario carece de la competencia adecuada, se puede remitir al paciente a un especialista para que le haga un estudio y, en su caso, proporcione asesoramiento sobre el tratamiento y el seguimiento. Dado que muchas enfermedades cardíacas se agravan con el paso de los años, es habitual que se realicen exámenes de seguimiento anuales para determinar si es necesario iniciar un tratamiento.

Si los síntomas hacen sospechar una insuficiencia cardíaca (respiración rápida en reposo: más de 30 respiraciones por minuto, disnea, colapso, signo de coágulo sanguíneo o afección general), el gato debe llevarse inmediatamente al veterinario porque su vida corre riesgo.

Si el ejemplar será destinado a la reproducción, debe comprobarse que no tenga un soplo cardíaco y, en su caso, participar en un programa de control antes del apareamiento.

Diagnóstico

Un estudio cardíaco incluye siempre la auscultación, normalmente una ecografía cardíaca (ecocardiografía) y, en ocasiones, una radiografía, un electrocardiograma y un análisis de sangre según los síntomas.

Tratamiento

Muchos pacientes con cardiopatías no necesitan tratamiento, al menos no a una edad temprana. A la mayoría de los pacientes que necesitan un tratamiento para su cardiopatía se les prescribe medicamentos. El tratamiento se adapta especialmente a cada animal según el tipo y grado de cardiopatía y los síntomas que se hayan presentado. Puede ser necesario cambiar el tratamiento después de un tiempo si la cardiopatía empeora. Para valorar esto se requieren controles regulares. En ese caso, el veterinario dará las instrucciones para el tratamiento adecuado.

Para los gatos que presentan alteraciones cardíacas a causa de otra enfermedad (generalmente hipertiroidismo/valores elevados de la glándula tiroides o presión arterial alta), el tratamiento se centrará en controlar esas enfermedades primarias, tras lo cual el corazón generalmente regresa a su estado normal. A veces, puede ser necesario administrar temporalmente medicamentos para el corazón mientras se está tratando la enfermedad desencadenante.

El pronóstico varía mucho de un paciente cardíaco a otro. Desafortunadamente, las cardiopatías pueden ser tan graves que, a pesar de iniciar un tratamiento, no puede ofrecérsele al animal una buena calidad de vida. En ese caso, el dueño podría verse obligado a sacrificar a su mascota por razones del bienestar del animal.