Las causas más comunes para realizar cirugía cutánea en un perro o un gato son que haya sufrido una mordedura o que presente un "bulto" (una neoplasia u otro tipo de alteración) en la piel.

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Cirugía de lesiones por mordeduras superficiales y abscesos

Cuando los gatos y los perros participan en peleas existe un gran riesgo de que se produzcan heridas infectadas en la piel. Esta suele separarse del tejido subyacente, con la consiguiente formación de bolsas en el espacio intermedio. En combinación con las bacterias bucales de la mordedura, es muy probable que se desarrolle un absceso o una infección de las partes blandas y que sea necesario tratar quirúrgicamente la lesión. En tal caso se abre el absceso y se limpia, y se coloca una cánula de drenaje en la bolsa subcutánea para mantener las heridas abiertas y permitir así que salgan el pus y la secreción. Una vez que se haya retirado el drenaje algunos días después, las heridas se deben seguir manteniendo abiertas para que la lesión pueda cicatrizar desde el interior y no se forme un nuevo absceso.
Si las lesiones son profundas, por ejemplo, cuando un perro grande ha mordido a uno más pequeño o a un gato, la intervención quirúrgica será de mayor envergadura y puede incluir la cavidad abdominal o la musculatura.

Cirugía de neoplasias cutáneas

La extirpación de bultos en la piel suele formar parte tanto del examen como del tratamiento. Normalmente se comienza examinando y analizando el bulto mediante una citología para que el cirujano pueda estimar si se trata de un presunto tumor maligno que se debe extirpar abarcando un área más amplia. Dependiendo de qué tipo de alteración se trate y de su extensión, se puede extirpar por completo o tomar una biopsia (muestra de tejido). El tejido extirpado se envía al laboratorio para su examen.

Cirugía de tumores de mama

La cirugía es el tratamiento recomendado si un perro tiene un tumor de mama. Consiste en extirpar la línea mamaria total o parcialmente —incluido el ganglio linfático regional— y enviarla al laboratorio para su análisis. Si el perro presenta tumores en las mamas de ambos lados, se recomienda extirparlos en procedimientos diferentes, puesto que las heridas del postoperatorio son extensas y la convalecencia puede ser difícil. Antes de proceder a operar un tumor mamario, se suelen realizar análisis de sangre para determinar si el perro está sano en los demás aspectos y si existe algún riesgo específico en relación con la anestesia. También se efectúa una radiografía de tórax para comprobar si existen signos de que el tumor se haya extendido.
Los gatos con tumores de mama también se pueden someter a cirugía. Desgraciadamente, los tumores de este tipo de animales son malignos con más frecuencia y el riesgo de que reaparezcan o de que ya se hayan extendido es mayor que en el caso de los perros. No se deben administrar píldoras anticonceptivas a los gatos que hayan desarrollado un tumor mamario a raíz de dichas píldoras, sino que lo mejor es castrarlos.

Cirugía de las glándulas anales

La extirpación de las glándulas anales en pacientes con inflamación recurrente de los sacos anales y problemas graves en relación con dicha inflamación es un tipo específico de cirugía cutánea que requiere especial cuidado, ya que estas glándulas están situadas junto al orificio anal y hay poco espacio hasta los tejidos que pueden resultar dañados en la intervención. En caso de haber una inflamación en curso en las glándulas anales, se recomienda tratarla primero y proceder a operar una vez que el tejido esté sano. La higiene es fundamental en los cuidados postoperatorios, ya que la zona está expuesta a la contaminación por bacterias.

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